Como muchos ya sabréis, el último número de la revista
Covibar (número 193, julio 2010), al que podéis acceder desde los enlaces de la barra del lateral izquierdo de este blog, comienza con una editorial en la que se habla de los hechos que vienen sucediendo en la cooperativa de un tiempo a esta parte.
En los cuatro primeros párrafos se nos presenta Covibar como una suerte de Edén laico, una tierra que mana leche y miel para el obrero. Pero toda Tierra Prometida necesita un mesías o, mejor aun, un dios. En nuestro caso particular, el verbo se hizo carne y habitó en Rivas-Vaciamadrid, y soñó con una utopía y la llamó Covibar. Hablo, como no puede ser de otro modo, de Armando Rodríguez.
Por supuesto que estoy exagerando, pero quienes hayáis leído la editorial de Covibar veréis que no en proporciones mucho mayores que ellos. La verdad es que, después de echarle un vistazo a la editorial, después de tantos sueños y proezas, lo primero que puede preguntarse uno es: ¿cómo puede ser que no se haya hecho aun una megaproducción cinematográfica sobre la vida y obra de este buen señor?
Pero bueno, centrémonos de nuevo en la revista. Seguimos leyendo como el sueño se va consolidando gracias a muchos socios que decidieron tirar del carro y llegamos así al sexto párrafo. Cuidado, porque aquí se tuerce la cosa. No todo es rosa en nuestra pequeña utopía. Al parecer,
"un grupo de socios, mayoritario en una Asamblea" están decididos a
"apostar a la baja" y a
"reducir Covibar a un mero instrumento de conservación del barrio". Y lo hacen atacando un
"proyecto que se justifica por sí mismo para rentabilizar el patrimonio cooperativo". Esto es grave, gravísimo. El País de la Piruleta está en peligro por una panda de socios malintencionados que piensan cargarse la cooperativa a base de
"pobres planteamientos" y de
"insultos y mentiras". Terrible.
Ahora en serio. ¿Qué es lo verdaderamente terrible? Terrible es que un Consejo Rector en funciones manipule de forma tan pornográfica una revista que nos pertenece a todos los socios. Terrible es que la revista de todos se convierta en el arma de unos pocos socios para cargar contra otros muchos. Terrible, intolerable, chapucero, cutre, indigno, bajo, sucio, rastrero y maloliente.
¿Planteamientos pobres? ¿Y los vuestros? ¿Tenéis acaso argumentos de verdad para defender el proyecto que queríais hacer y que los socios, democráticamente, os tumbamos? No sé si los tendréis, pero dado que el día en el que teníais que haberlos sacado no lo hicisteis, lo pongo en duda. Habláis de un proyecto que se justifica en sí mismo. Claro, el proyecto no necesita argumentos porque el proyecto es en sí mismo el argumento. De hecho, es tan potente, que no hacía falta ni consultarle a los socios. El proyecto es bueno per se y punto en boca. Formidable.
Treinta años gobernando Covibar son muchos años, pero, como vosotros mismos decíais, el barrio debe evolucionar. Vosotros llamábais evolución a quitar una piscina para construir pistas de pádel. Otros podemos entender que evolución es cambiar un Consejo Rector que lleva ya muchos años acomodado en su despacho. Decís que
Covibar debe continuar, y sí, en efecto, somos muchos los que pensamos así. Pero, por favor,
no penséis que sois el ombligo del mundo. No penséis que vosotros sois Covibar. Sois simplemente el Consejo Rector de una empresa de la cual todos los socios somos propietarios. Y sé que esto puede heriros en el alma, pero cuanto antes seáis conscientes, antes lo superaréis:
Covibar puede sobrevivir perfectamente sin vosotros al mando.
De hecho, lo que habéis hecho con la revista
Covibar es un argumento más, y uno no precisamente pobre, para prescindir de vuestros servicios en la próxima Asamblea. Una manipulación tan grosera y un ataque tan lleno de soberbia y rencor hacia un grupo de propietarios de la cooperativa es algo que no se puede dejar pasar. Por eso mismo,
llamo a todos los socios a tirar al contenedor azul eso que se llama revista Covibar. Ya que como revista no es más que basura, al menos que pueda utilizarse el papel para algo verdaderamente útil.VIERNES 23 DE JULIO A LAS 20:30 HORAS
EN LA PUERTA DE LAS PISCINAS
QUEDADA PARA TIRAR LOS EJEMPLARES DE LA REVISTA COVIBAR